La fascinación de Fernando Pessoa por su enfermedad mental

Revista del CPM número 30

Por Tiburcio Angosto Saura

REVISTA DEL CENTRO PSICOANALÍTICO DE MADRID – Nº 30


La fascinación de Fernando Pessoa por su enfermedad mental

Tiburcio Angosto Saura.

INTRODUCCION

Algunos escritores que han tenido problemas mentales los han plasmado en la forma de obra literaria, aunque no siempre han reconocido que esos problemas los hayan sufrido ellos. En mi opinión, una de las mejores descripciones literarias de la entrada en la esquizofrenia es el relato El Horla (1887) de Guy de Maupassant[1], y aunque no hay ninguna referencia a sí mismo, por su biografía sabemos que tuvo episodios de locura terribles ya que estaba afectado de PGP[2]. También Ünica Zurn escribe El Hombre jazmín como una novela, sin decir que la alucinación que describe es similar a las que ella misma padeció. Incluso las famosas Memorias de un enfermo de los nervios de Daniel Paul Schreber, las escribe para demostrar que no está loco. Dice W. Benjamin en su artículo “Libros de enfermos” cuando se publica dichas Memorias:

“La existencia de obras de este tipo tiene algo de terrible. Dado que estamos acostumbrados a considerar el ámbito de la escritura como, a pesar de todo, superior y protegido, la aparición de la locura, que se insinúa con pasos suaves, es mucho más aterrorizadora. ¿Cómo logró penetrar? ¿Cómo ha podido evitar la vigilancia de esta Tebas de cien puertas, la ciudad de los libros?”. Libros de enfermos mentales, Artículo de revista[3].

Sin embargo otros escritores sí que han convertido en relato sus vivencias psicopatológicas como es el de “Esa visible oscuridad” de Wiliam Styron sobre el cuadro depresivo que padeció y que lo llevó a ingresar varias veces en hospitales, o también Los fantasmas de mi cerebro, de José Mª Gironella donde también relata su propio cuadro depresivo, o bien el relato Memorias de Abajo de L.Carrington, en el que detalla con una minuciosidad extraordinaria su propio episodio psicótico, reconociendo, además, cosa poco frecuente, que en aquellos momentos estaba francamente perturbada.

Pero el caso de F.Pessoa y su pasión por demostrar que es un histérico es uno de los más notables. Nunca estuvo ingresado ni siquiera a tratamiento, que se sepa con certeza y ninguno de sus coetáneos pudo observar trastornos de conducta relacionados con una posible locura, por el contrario las definiciones que de él se conservan son más bien de una persona absolutamente contenida.

«Con ojos profundos y húmedos, rasgados de almendra; y el mirar ausente detrás de la gafas de gruesos cristales sin aros. Sobrio de palabras, ensimismado y distante, el aire esfíngico no movía los brazos ni agitaba las manos. Vestido siempre de oscuro, usaba trajes de corte anglosajón como si no hubiera olvidado las impresiones de una adolescencia vivida en un país de lengua inglesa. Hasta en la estricta moderación de gestos no tenía nada de meridional o de latino».(Taborda de Vasconcelos[4])

De sus escritos, llama la atención, más su necesidad de reconocerse y que lo reconozcan como loco, a pesar que nunca hace visibles locuras. Múltiples veces escribe adjudicándose esta etiqueta contándonos sus vivencias: obsesivas, de despersonalización, etc. Pero como dijimos nadie de su entorno lo percibe. Lo conocemos a través de los documentos que se conservan en el famoso baúl donde guardaba todo lo que escribía, escrupulosamente ordenado para ser publicado en algún momento. Pessoa escribió páginas y páginas intentando demostrar/se que era un histérico (histéro neurasténico, decía), analizando minuciosamente sus reacciones para confirmárselo a sí mismo y hasta sitúa como producto de este trastorno mental, la creación de sus famosos heterónimosPara Pessoa, genialidad y locura estaban a la par de tal forma que uno de sus biógrafos, Jerónimo Pizarro, ha publicado tres volúmenes solo con los textos, la mayoría de ellos inéditos, relacionados con Locura y Genialidad[5].

Pessoa se calificaba a sí mismo como Doido (loco en sentido amplio de la palabra) y en la famosa poseía Esta vieja angustia que publica con el heterónimo Álvaro de Campos, 1934) se denomina loco de tres formas distintas aunque en español se han traducido todas por la palabra loco.

(Fragmento)

Um internado num manicómio é, ao menos, alguém,

Eu sou um internado num manicómio sem manicómio.

Estou doido a frio,

Estou lúcido e louco,

Estou alheio a tudo e igual a todos:

Estou dormindo desperto com sonhos que são loucura

Porque não são sonhos

Estou assim…

Pobre velha casa da minha infância perdida!

Quem te diria que eu me desacolhesse tanto!

Que é do teu menino? Está maluco.

Que é de quem dormia sossegado sob o teu tecto provinciano?

Está maluco.

Quem de quem fui? Está maluco. Hoje é quem eu sou[6].

Así que si hubo un escritor que se autoanalizase con más intensidad fue F.P. pero, para entenderlo mejor, es preciso tener en cuenta las ideas psiquiátricas de la época, contenidas tanto en su obra poética, como para entender sus autodiagnósticos y poder situar correctamente sus ideas sobre la locura, la histeria o la neurastenia.

Pessoa, al igual que Van Gogh, Kafka, etc, se encuadra dentro de los innovadores cuya obra no fue reconocida en vida, puesto que su producción literaria, prácticamente sólo la conocían unos pocos amigos. Es decir, no llegó a esa posible malversación que se establece entre las relaciones comerciales y el autor, cuando éste alcanza fama en vida. Pessoa estaría dentro de los llamados por Vila-Matas, Síndrome de Bartleby[7]. Vila Matas se refiere con este síndrome a uno de sus heterónimos: El Baron de Teive con una única obra La educación del estoico. Es el único heterónimo, realmente un semiheterónimo, que se suicida ante la imposibilidad de crear un arte superior por la limitación de su inteligencia.

Los mejores textos en los que vamos a encontrar todas sus inquietudes sobre su problema mental son el «Diario Intimo», donde de una forma meticulosa día a día y hora a hora va reseñando lo que hacía, lo que pensaba, a quien veía …

Por supuesto hemos consultado las cartas que se han publicado, dirigidas a sus amigos sobre todo las más importantes: Adolfo Casais Monteiro unos meses antes de fallecer, en la que explica la creación de los heterónimos y donde aparece con más claridad el Pessoa de las dudas, además de las «Páginas Autobiográficas» y el «Libro del Desasosiego[8]«, auténtico diario de sus diálogos interiores. Escrito intermitentemente desde 1913 hasta un año antes de su muerte (1934), es el mejor retrato interior de nuestro poeta que podríamos disponer y sobre el cual vierte lo más íntimo de sus pensamientos, aspecto que le impulsa a adjudicárselo a un semi heterónimo; B.Soares, al cual define como:»soy yo menos el raciocinio y la afectividad». Es decir «una máscara» (según Ángel Crespo) intentando, como otras muchas veces, disfrazarse y hacer ajeno a él, uno de los libros de literatura intimista más importantes del S.XX y que, como casi toda su obra, se publica póstumamente. También ha sido de una gran ayuda la recopilación hecha por Jerónimo Pizarro de los Escritos sobre Gènio e loucura editados por la Imprensa Nacional- Casa da Moeda de Lisboa en 2006 (3 Vol). Toda esta obra está resumida en español en un solo volumen: Fernando Pessoa: Escritos sobre Genio y locura. Recopilación de J.Pizarro. Ed Acantilado, 2013.

Para los interesados en la biografía de Pessoa pueden consultar la excelente:»La vida plural de Fernando Pessoa» de Ángel Crespo (9) poeta español y gran conocedor de la obra pessoana, fallecido hace 20 años, que escribió a nuestro entender la mejor biografía que se puede encontrar de Fernado Pessoa. Otra biografía importante y más reciente es la de Robert Bréchon: Extraño-Extranjero[9] y las obras ya citadas de Jerónimo Pizarro.

ALGUNOS DATOS BIOGRAFICOS DE FERNANDO PESSOA

Nace en Lisboa el 13 de Junio en 1888. Su padre, un hombre culto que hablaba francés e italiano, fallece de tuberculosis cuando Fernando tiene 5 años. Un hermano más pequeño muere al año siguiente cuando aún no había cumplido un año. Pessoa más tarde refiere no haber sentido apenas estas muertes[10]. Esta especie de alexitimia será uno de los autoreproches que se realiza a través de sus heterónimos.

Durante algunos años de su infancia y juventud convive con su abuela paterna Dionisia, que por esa época presentaba un trastorno mental sin diagnosticar pero cuyo síntoma más importante era su odio a los niños. Cuando tenía las crisis, mientras musitaba largas peroratas incomprensibles, salpicadas de obscenidades, llegaba a ser agresiva con los que le rodeaban. Estuvo ingresada en diferentes ocasiones en manicomios portugueses. Esta convivencia creemos que lo marcó decisivamente para toda su vida. Es en 1907, cuando Pessoa tenía 19 años, que empieza a demostrar un especial interés por la enfermedad mental. Sus heterónimos de la época Alexander Search y Charles Robert Anon están atormentados por el miedo a enloquecer o por estar locos….y una de las manifestaciones es la locura de la duda, la falsedad del mundo. Algunos textos de esta época estaban destinados a un posible libro que iba a llamar Documentos sobre la decadencia mental.

A pesar de todo esto Pessoa no refiere una infancia ni adolescencia triste. En diversos escritos, hace referencia a que transcurrió serena y que recibió una buena educación. Por esta época resalta su tendencia a la mística, la mentira artística y la necesidad de aumentar su mundo con personalidades ficticias. Es importante hacer notar que los primeros personajes inventados, los refiere cuando tenía 5 años, edad del poeta cuando fallece su padre. «No tenía yo más de 5 años…» dice en la carta a Adolfo Casais Monteiro, también poeta y amigo que le pide una explicación sobre la creación de los heterónimos.

Su madre, se vuelve a casar a los dos años de viudedad, con un militar, miembro del cuerpo diplomático portugués, lo que lo lleva a vivir a Durban, en África del Sur, en enero de 1896.

De este nuevo matrimonio tiene 5 hijos. En esta ciudad Pessoa recibe una educación típicamente británica. Aprendió perfectamente las lenguas francesa e inglesa, en las cuales a lo largo de su vida compuso múltiples poemas y realizó escritos de toda índole.

En 1905, cuando tiene 17 años regresa solo a Portugal. Se instala en Lisboa de donde no saldrá nunca más, salvo pequeños viajes a localidades cercanas a esta ciudad, lo cual no le impidió estar perfectamente informado de todo lo que se publicaba y pasaba en el mundo. Para esas fechas ya había leído prácticamente todos los autores significativos, tanto en lengua inglesa, a destacar su admiración por Shakespeare, como en lengua francesa, pero sin embargo apenas tiene conocimiento de literatura portuguesa. Fue un gran conocedor de la obra de P.Janet y de S.Freud (sin embargo según J.Pizarro en su biblioteca solo se conserva el ensayo de este último sobre Leonardo de Vinci). Según Angel Crespo una de las lecturas no literarias de esta época que más influyó en él, entre otras, fue la «Psychologie Allemande contemporaine» de T.Ribot sin embargo, para J.Pizarro, la lectura que más precozmente le influyó fue Dégénerescence (1895) de Max Nordau. Este autor, que aunque era médico nunca trabajó con enfermos mentales, une a artistas, criminales e histéricos, bajo el epígrafe de la degenerescencia/degeneración. Sobresale por la estupefacción que generó, debido al devastador análisis psicológico de la creatividad artística, que redunda en una crítica acérrima contra el arte moderno.

Pessoa una vez instalado en Lisboa intenta estudiar en la universidad un Curso Superior de Letras, pero lo deja después de tomar parte en las huelgas estudiantiles contra el dictador Joao Franco. Es en estos momentos cuando empieza a consumir alcohol en grades cantidades.

Rechaza, al tener que someterse a un horario fijo, diferentes trabajos, incluida una cátedra muchos años más tarde, en Coimbra, de Lengua y Literatura Inglesa aunque en esta ocasión puso como pretexto para rechazarla que «era un futurista[11]« y como tal tenía un destino distinto.

A pesar del fracaso de algunas empresas que intenta montar, lo cual va a ser una constante en su vida, no pasó serios apuros económicos, pero si vivió con cierta precariedad.

En 1908, con 20 años, vive solo y comienza su trabajo de traductor de cartas comerciales en las compañías navieras de Lisboa, el cual mantendría toda su vida, el cual le daría más o menos para comer. Es también en este año, cuando empieza a «desear intensamente escribir en portugués», hasta entonces lo hacía en inglés. Por esta época empieza a escribir sus artículos periodísticos de influencia saudosista[12], anunciando el Supra Camoens[13], y por tanto empieza a tener cierta presencia en la vida intelectual lisboeta.

Coincidiendo con estar viviendo con su abuela Dionisia, por esta época consulta con psiquiatras[14], aunque no se puede asegurar, sí parece que al menos una vez acude a consulta con E. Moniz[15], que lo envía a hacer Gimnasia Sueca con Luiz Furtado Coelho. Dice Pessoa: “para ser cadáver solo me faltaba morir. En menos de tres meses y a tres lecciones por semana…me transformó y aún existo….con qué ventajas para la civilización europea solo me compete a mi decirlo[16].

Como un juego crítico define lo que llama Psicosis adelantativa (1908), denominación irónica de lo que sucedía en Portugal en esa época, por la cual el que fue luego dictador Joao Franco liquidó una deuda de los adelantamientos económicos al Rey, que acabaron provocando su caída y la dictadura de J. Franco. Los síntomas según Pessoa son recibir adelantamientos, y la cleptomanía, ya que los pacientes no lo reconocen como tal. Es una entidad muy cercana a la locura moral.

A partir de este momento y durante muchos años, participa activamente en la vida intelectual de Lisboa en la forma de tertulias, artículos periodísticos, lecturas públicas de poemas, etc., lo que le lleva a ser uno de los jóvenes intelectuales más activos y provocadores de Portugal. Estamos en 1913 y tiene 25 años.

Es al año siguiente, 1914, decide darse a conocer como poeta con Impressoes do Crepúsculo en la Revista “A Renascença,” que contiene el poema «Pauis» y es también en este año el 8 de marzo, relatado por él como un auténtico episodio de iluminación, cuando data la aparición de los primeros heterónimos, según la carta a Adolfo Casais de 1935. Es decir, más de 20 años después se decide a contar cómo fue la creación de los heterónimos. Lo refiere como un día triunfal pero que curiosamente para la importancia del acontecimiento, no refleja de ninguna forma en las meticulosas anotaciones de su diario en ese día.

Como se sabe, en la literatura se utilizaban con cierta frecuencia heterónimos como personajes de ficción, creados casi siempre por poetas, con pequeños rasgos biográficos e ideas propias, que aparecen como autores de composiciones poéticas o pensamientos filosóficos que pretenden ser ajenos a los de su creador. Serían, en cierto modo, equiparables a los apócrifos más conocidos Abel Martín, Juan de Mairena y otros catorce más de nuestro A. Machado.

Los poetas heterónimos más importantes creados por Pessoa son:

Alberto Caeiro: Poeta bucólico al que considera su maestro. Muere a los 26 años. Era un nacionalista místico.

Álvaro de Campos: Su poesía es la mas tumultuosa y de cierto parecido a la de Walt Whiltman. Tenía frecuente crisis neuróticas y un carácter desidioso.

Ricardo Reis: Era médico y a los 32 años emigra a Brasil, Pessoa decía que era «latinista por educación ajena y un semihelenista por educación propia». Era todo lo contrario que A.Campos, meticuloso y disciplinado.

Antonio Mora: Filósofo del paganismo al que dice Pessoa conoció en una clínica psiquiátrica donde fue internado por padecer paranoia.

Bernardo Soares: Autor de El libro del desasosiego. Es considerado como un semi-heterónimo porque, «no siendo mi personalidad no es diferente de la mía, solo una simple mutilación de ella. Soy yo menos o raciocinio y la afectividad.

Barón de Teive: Como dijimos el único heterónimo que se suicida aunque muchos de ellos tiene ideación suicida.

Así hasta 72 heterónimos con vida propia.

Crea junto a varios poetas amigos la revista Orpheu (1915) de la cual solo salen dos números, aunque queda esbozado el nº 3. En ella se publican los primeros versos de su heterónimo Álvaro de Campos. Esta revista causa un gran escándalo literario, sobre todo por el hermetismo y lo vanguardista de su poesía, apareciendo en la prensa portuguesa continuamente ácidas críticas contra ella. Entre otros aspectos, porque en la revista publica unos poemas Ángelo de Lima (1872-1922), internado en el Manicomio de Rilhafoles en Lisboa. Poeta querido por Pessoa y que compuso uno de los poemas en los que mejor se describe la entrada en la locura. Pára-me de repente o pensamento[17]. La publicación de Orpheu provoca la intervención de dos psiquiatras….sobre todo del Dr.Julio de Matos uno de los psiquiatras más reconocidos de la época; Fue profesor de psiquiatría y director de varios hospitales psiquiátricos. Dice el doctor Julio de Matos

Los de Orpheu son apenas simuladores[18]. Es evidente que quien quiere ser extravagante tiene que parecerse a los locos. El terreno común donde se encuentran es el disparate. En Francia sucedió algo parecido. Par escandalizar se vistieron de colores…pero nadie les hizo caso…..Es evidente que estas criaturas no son absolutamente equilibradas. Pero también no es justo llamarles locos (doidos). Dejemoslos.

Esta crítica enfurece a Pessoa, que como siempre contesta, sin publicar la contestación, hablando de la incultura de los psiquiatras, de la incapacidad para distinguir entre degeneración como fenómeno vital y como característica del genio, pero sobre todo ataca al doctor Julio de Matos.

El año 1916 fue quizás el año más atormentado de su existencia. Se aficiona a las cartas astrales, y tiene las primeras experiencias mediúmnicas que comunica a su tía Anica. Pero el hecho más trágico que le ocurre es el suicidio en París de su íntimo amigo Sa Carneiro, con el que había fundado Orpheu. Se suspende la publicación de esta revista cuando está a punto de aparecer el nº 3.

En los cinco años siguientes, solo publica algunos poemas en revistas, sin embargo, la producción literaria tanto ortónima como heterónima sigue creciendo. En 1920, la madre gravemente enferma quiere volver a Lisboa con el resto de los hijos, tiene Pessoa 32 años y decide que debe formar una familia y casarse. Es en este momento cuando conoce a Ofelia Queirós, una compañera de trabajo, trece años más joven que él. Mantienen una relación de noviazgo poco apasionada, que se rompe después de un año y se reinicia nueve años después, para romperse unos meses más tarde. La ruptura la vive con alivio ya que no se consideraba enamorado de ella, y echa la culpa al tiempo y al destino que transforma el amor y las pasiones violentas solamente en estima.

No se conoció otra mujer en su vida salvo «una rubia», (Ofelia era morena), que nadie ha identificado y a la cual dedica los últimos poemas amorosos desde 1930 y las dos últimas poesías de su vida, escritas el día 22/11/35, cuatro días antes de la crisis que lo lleva a la muerte, una en ingles y la más hermosa en francés. En ella solicita ser amado un solo día: Puede que en otro momento/ o ronda/ tu me ames, y tan solo un día/Un beso será todo el amor/ rubia mía……

Escribe a lo largo de su vida artículos, ensayos cartas, poemas .., más de 25.000, que nunca intenta publicar. Solo unos pocos aparecen en la prensa lisboeta de la época. Todo este material lo guarda meticulosamente en un baúl, ya famoso, con una especie de índice donde reseña el orden en que alguna vez deben ser publicados.

Dice a propósito de esto:

«No consigo dejar de odiar la idea de acabar algo ya que ante cualquier cosa simple surgen diez mil pensamientos o asociaciones. Odio los principios y el fin de las cosas porque son definidos. Me enloquece que las cosas de inmediato se cumplan y que los hombres sean un día felices y que una solución sea encontrada para los males de la sociedad. No soy malo o cruel solamente «soy loco».

A lo largo de su vida, el poeta, se siente muy preocupado por encontrar y decir la verdad, no sabe bien cuando está diciendo lo que siente o está fingiendo. Dice que tiene una gran tendencia a ser espectador de la vida sin mezclarse con ella asistiendo como un extraño a lo que pasa. Tiene miedo a volverse loco y considera que este miedo ya es locura en sí. Dice que toda la constitución de su espíritu es de excitación y de duda, no encontrando nada positivo ya que todo está rodeado de «incerteza», incoherencia y cambios.

En otros momentos dice:

“¡Que pena no haber sido Madame de Haren! ¡Que pena me da de mí por no haberme sucedido esto!.Soy un temperamento femenino con una inteligencia masculina. Siempre me gustó ser amado pero nunca amar. Me agrada la pasividad”.

(Libro del Desasosiego)

Aumenta la ingesta de alcohol que le provocará los problemas hepáticos que le llevaran a la muerte. En el ámbito político se define partidario del Sebastianismo: movimiento que cree en la vuelta del rey portugués Sebastián, desaparecido en el s. XVI, para reinstaurar un nuevo y definitivo imperio, así como cree en todo lo esotérico y se declara masón.

Publica su único libro «Mensagem» a finales de 1934. Todo 1935 lo pasa componiendo febrilmente su poesía ortónima y los poemas amorosos en ingles y francés. En enero de este año escribe la famosa carta heteronímica a A. Casais, ya citada.

El día 28 de noviembre ingresa en el hospital de S. Luis de los Franceses en Lisboa, el día 29 pide papel y lápiz y escribe: «I Know not what tomorrow will bring». («No sé lo que traerá el día de mañana»). Es lo último que escribe. Fallece el 30 de Noviembre de 1935 a los 47 años de edad de coma hepático.

ANALISIS

A lo largo de sus numerosos escritos la mayoría no publicados hasta recientemente, Pessoa da continuas referencias de su mundo psíquico, y de cierta fascinación por la locura, la psiquiatría y los psiquiatras como observadores del más allá de la realidad, pero probablemente debido al enfrentamiento con el Dr Julio de Matos por las críticas a los poetas de Orpheu, en textos de la época, vierte sus opiniones íntimas sobre los psiquiatras acusándoles de charlatanería y haciendo hincapié en la necesidad de una cultura literaria para hablar de literatura. Igualmente por esa época hace una dura crítica al freudismo y al psicoanálisis[19]: “La teoría de Freud es una especie de culto fálico sublimado, una forma científica y atávicamente eruptiva de falismo”“Nunca se me había ocurrido, por ejemplo que el consumo de tabaco (agregaré y de alcohol) fuera una traslación onanista”. (Carta a Gaspar Simoes,1931). Sin embargo, dentro del mismo texto también dice: “Freud es, ciertamente, un hombre de genio, creador de un criterio psicológico original y atrayente, con un gran poder emisor, ya que en Freud ese criterio se convirtió en una franca paranoia de tipo interpretativo”.

Como decimos, tampoco se libran los psiquiatras: “El trabajo psiquiátrico se ha impregnado fuertemente de superstición científica y de indisciplina”.

De Egas Moniz, futuro premio Nobel de Medicina, dice que no tiene opiniones propias y lo equipara a un personaje teatral, famoso por la época por su mediocridad. Igualmente al Dr. de Matos lo acusa de que solo habla de teorías de otros.

Sin embargo, por esa época, 1915, dice en Balanza de Minerva (1) contenido en «Paginas de estética y de teoría y crítica literarias»:

«Propiamente el único crítico de arte o de letras debe ser el psiquiatra, porque aunque los psiquiatras sean tan ignorantes y laterales a los asuntos como todos los otros hombres de aquello a lo que ellos llaman ciencia, tienen aún así, delante de lo que viene a ser un caso de dolencia mental aquella competencia que consiste en que nosotros juzgamos que ellos la tienen. Ningún edificio de sabiduría humana puede levantarse sobre otros cimientos».

Uno de los aspectos que más sorprende es la descripción que da, en la carta a Casais Monteiro, unos meses antes de morir, del descubrimiento de sus heterónimos más conocidos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Alvaro de Campos, a los que adjudicó la autoría de la mayor parte de su obra. El escritor podría estar describiendo un episodio de trance o tal vez de despersonalización:

«Fue el 8 de Marzo de 1914, me acerqué a una cómoda alta y cogiendo un papel comencé a escribir de pie, como escribo siempre que puedo. Y escribí treinta y tantos poemas en una especie de éxtasis de naturaleza que no conseguiré definir… Y lo que siguió fué la aparición de alguien en mi, a quien di, desde luego, el nombre de Alberto Caeiro. Discúlpeme lo absurdo de la frase: apareció en mi, mi maestro». (2).

En otros momentos da testimonio de lo que parecen automatismos motores, alucinaciones, fenómenos autoscópicos,etc.

«De vez en cuando, unas veces voluntariamente y otras obligado, escribo. Más raramente son comunicaciones comprensibles… No son diseños de cosas sino de señales cabalísticas y masónicas ,símbolos de ocultismo y cosas así que me perturban un poco».

«Hay momentos, por ejemplo, en que tengo perfectamente alboradas de visión etérica, en que veo el aura magnética de algunas personas y sobre todo la mia en el espejo y en la oscuridad irradiándome de las manos. No es alucinación, porque lo que yo veo otros lo ven, o por lo menos otro con estas cualidades más desarrolladas. Llegué en un momento feliz de visión etérica a ver en la Brasileira do Rossio, por la mañana las costillas de un individuo a través de su traje y de su piel». .

«Y hay veces de sentirme de repente pertenecer a cualquier otra cosa. Mi brazo derecho, por ejemplo, comienza a levantarse en el aire sin que yo quiera. Y claro que puedo resistirme, pero el hecho es que no quería levantarlo en esa ocasión. Otras veces me caigo para un lado como si estuviese magnetizado».(3)

Pero lo más sorprendente es la necesidad de hacer público su autodiagnóstico de ser un histeroneurasténico, para el cual busca una confirmación externa solicitando que expertos o antiguos conocidos le digan su opinión sobre su conducta. En un momento de su vida (1907) llega a simular su desaparición contando un falso estallido de la casa donde vivía, en la que todo parece indicar que fue un suicidio, argumento que utilizará un heterónimo, Faustino Antunes, uno de los personajes creados por él, para preguntar a dos antiguos profesores y a un condiscípulo del Liceo de Durban, en Sudáfrica, sobre su condición mental.(14)

«Desde el punto de vista psiquiátrico soy un histeroneurasténico» dice también en una carta de 1919, en la que solicita información del Instituto de Magnetismo y Psiquismo Experimental buscando, según sus palabras, “una coordinación direccional exterior a su vida». (5).

Por supuesto entre sus escritos se encuentran distintas alusiones a un autoanálisis:

«El origen de mis heterónimos es el profundo trazo de histeria que hay en mi… No sé si soy simplemente histérico o si soy más propiamente un neurasténico (…). En los hombres la histeria asume principalmente aspectos mentales y así todo acaba en silencio y poesía» (2).

Sea como sea el origen mental de mis heterónimos está en mi tendencia orgánica y constante hacia la despersonalización y la simulación(Carta a Casais M,1935)

«Desde el punto de vista humano soy un histeroneurastérico con predominio del elemento histérico en las emociones y del elemento neurasténico en la inteligencia y en la voluntad».(Carta a Gaspar Simoes,1931) (4)

Los conceptos de neurastenia e histeria que Pessoa maneja casi nunca estuvieron juntos, y aunque fueron comparados frecuentemente desde su descripción pocos autores los unificaron. Fue Charcot quien en las primeras «Lecciones de los martes» (1887/88) habla de la comorbilidad de ambas entidades, describiendo un caso clínico de la clasificada histeroneurastenia a la que atribuye un origen psíquico traumático(19). Tal vez Fernando Pessoa por sus conocimientos de la lengua francesa, llegó a conocer este artículo de Charcot.

Como decimos en otro artículo anterior (15) Pessoa en 1919 considera que en su histeroneurastenia hay un predominio de neurastenia sobre la histeria, y por eso no tiene signos externos de histeria que centra en la inestabilidad mórbida en la relación con los otros y en la mentira.

Se adhiere a una histeria masculina que como vimos antes caracteriza como silenciosa, es decir contrapuesta a la histeria del S.XIX de las grandes crisis y se descarta a sí mismo como perteneciente a la histeria mentirosa tal y como hace Babinsky.

«Mi histeria es apenas interior y solamente mía, en mi vida conmigo mismo tengo toda la inestabilidad de sentimientos y sensaciones»(5).

Este diagnóstico será, según su opinión, también el de Shakespeare con el que establece cierto paralelismo al respecto de la trayectoria vital y literaria, a lo largo de su obra (8).

«No me cuesta admitir que yo esté loco, pero exijo que se comprenda que no soy un loco diferente de Shakespeare, cualquiera que sea el valor relativo de los productos del lado sano de nuestra locura».

Así que según este razonamiento y teniendo en cuenta su fascinación por la genialidad, parece posible la identificación «Si Shakespeare era un histeroneurasténico y Pessoa es un histeroneurasténico, Pessoa es como Shakespeare», sin que podamos saber en qué datos biográficos del creador de Hamlet se basaba.

Tal y como dijimos en otro artículo anterior (15), los síntomas que el poeta recoge para autodiagnosticarse de histérico son, a nuestro entender, prepsicoanalíticos y tienen que ver con las teorías vigentes en la época expuestas por Janet, a quien había leido, Babinsky cuya obra no sabemos si leyó, pero sobre todo por Freud en su primera época de quien decía conocer su obra, aunque no compartía alguna de sus teorías. Estos síntomas se condensan en la ya citada carta de Enero de 1935 a Adolfo Casais Montero (2) en la que da la explicación de su creación de los heterónimos:

«Empiezo por la parte psiquiátrica. El origen de mis heterónimos es el profundo trazo de histeria que hay en mi… Sea como fuese el origen mental de mis heterónimos reside en mi tendencia orgánica y constante a la despersonalización y a la simulación».

Vemos como sitúa el nacimiento de los heterónimo bajo el síntoma de la despersonalización, que sería el descrito por Janet pero como un estigma psicasténico, como una verdadera idea obsesiva que nada tiene que ver con el concepto de histeria de la época, ni con la neurastenia, sino más bien con la neurosis obsesiva (15).

Veamos pues para que le sirven los heterónimos a Pessoa. Aparte de un sistema de estabilización (15) para contener sus conflictos íntimos, también parece una forma de asegurarse un diagnóstico, que le acerque a esa histeria genial de Shakespeare que Pessoa quería ser.

En 1932 previa a la llamada Carta heteronímica a Casais Monteiro, sobre la génesis de los heterónimos, escribe a Gaspar Simoes para manifestarle que la creación de los heterónimos es una estrategia para depositar en otros, sinceramente, sentimientos y emociones que él mismo sentía : «No sé si alguna vez le dije que los heterónimos, según la última intención que me formé respecto a ellos, deben ser publicados por mí, sobre mi propio nombre, ya es tarde y por lo tanto para el disfraz absoluto». (10).

Igualmente en una carta dirigida a Armando Cortés Rodríguez (7) dirá:

«Esa es toda una literatura que yo he creado y que viví, que es sincera, porque es sentida y que constituye una corriente con influencias posibles, benéfica incontestablemente, en las almas de los otros… Esto es sentido en la persona de otro: Es escrito dramáticamente pero es sincero» (11).

Un aspecto que siempre ha calificado a la histeria es la simulación. Recordemos que ya con la publicación de la Revista Orpheu el Dr. Julio
de Matos Psiquiatra acusa a los colaboradores de simuladores: “Los de Orpheu son apenas simuladores”. Muchos años después Pessoa recoge esta acusación en uno de sus poemas ortónimos más famosos, probablemente para afianzar aún más su autodiagnóstico de histeria, lo tituló «Autopsicografía[20]«(1932):

«El poeta es un fingidor/ finge tan completamente/ que llega a fingir que es dolor/ el dolor que de veras siente/ y los que leen lo que escribe/ en el dolor leído sienten bien /no los dos dolores que él tuvo/ sino sólo el que ellos no tienen/ y así en los raíles/ gira, entreteniendo la razón /ese tren de cuerda que se llama corazón».

Pero parece más un acto de enmascaramiento, ya que lo que nos intenta decir es que quiere que veamos como sospechoso algo que es realidad, es decir, se coloca una máscara con su misma cara, o si lo prefieren utiliza como señuelo el mismo objeto “señuelizado”, que debería representarlo. No parece una simulación al modo de la histeria, si la consideramos sincera. Lo que algunos ven como simulación, es realmente una demostración de su sufrimiento. Pero en el poema se trata también de contener, metiendo en la vía «el tren de cuerda que se llama corazón, las emociones del corazón», en los raíles del control. Emociones que tanto preocupaban a Fernando Pessoa ya que en ellas situaba el «predominio del elemento histérico» de su personalidad (4).

Pero esta contención, canalización, de las emociones, no es precisamente lo que caracteriza a la histeria. Aunque él se denomina como histérico- neurasténico, probablemente porque en su empeño de ser un histérico le faltaba lo que hoy llamamos expresividad emocional, tal y como le reprocha su heterónimo Álvaro de Campos.

«Nunca vi triste a mi maestro Caeiro. No sé si estaba triste cuando murió o en los día antes… En todo caso fue una de las angustias de mi vida, de las angustias reales en medio de tantas que han sido ficticias, que Caeiro muriera sin yo estar a su lado… Estaba Fernando Pessoa pero él es como si no estuviese. Fernando siente las cosas pero no se estremece ni siquiera por dentro».(12).

En resumen, parece querer utilizar sus conocimientos de psiquiatría para inventarse unos personajes, que debían hablar por sus fantasías pero que, lo que realmente quiere es, a través de ellos, desviar la atención de sus propias fantasías conscientes. Con la creación de sus heterónimos, intentaba ocultar y tal vez ocultarse, incluso pocos meses antes de su muerte con la carta a Casais, situando en manifestaciones inconscientes todas las fantasías amenazantes que le asaltaban.

Intentó engañar al destino depositando en sus heterónimos lo que temía que el destino hubiera depositado en él. De todo esto toma conciencia unos años antes de su muerte .

«De repente como si un destino médico me hubiese operado de una antigua ceguera con grandes resultados súbitos, levanto la cabeza de mi vida anónima para el conocimiento claro de como existo. Y veo que todo cuanto hice, todo cuanto pensé, todo lo que fui es una especie de engaño y de locura. Me maravillo de lo que conseguí no ver. Extraño cuanto fui y que veo que al final no soy».(21/2/1930)(6)

Podríamos dedicarle la reflexión que un día él hizo sobre Shakespeare, aquel que deseó ser:

«Grandes como son sus tragedias ninguna de ellas supera la tragedia de su propia vida… Se levanta delante de nosotros melancólico, espiritual, semiloco, sin nunca perder el dominio del mundo objetivo, sabiendo siempre lo que pretendía, siempre soñando con altos propósitos e imposibles grandezas y siempre despertando para fines mezquinos y bajos triunfos. Fue esta y no otra la gran experiencia de su vida, pues no hay gran experiencia de la vida que no sea, al final, la experiencia calma de una desilusión…»(13).

En definitiva quería ser un loco para ser un genio, pero al mismo tiempo temía que su destino como loco fuera el mismo, destructivo, que el de su abuela. Esta ambivalencia entre su deseo y el temor por su destino fue marcando toda su existencia. En este temor po
r fallar o tal vez que lo descubrieran, se sitúa el hecho de que apenas publicara en vida y luego se arrepintiera de lo publicado, como ocurre con su único libro Mensagem (1934), tal y como refiere en la carta ya citada a Casais Monteiro. Esta ambivalencia le hacía parecer un hombre inconsistente pero que dejó, una vez conocida, una obra tremendamente consistente que asombró a sus contemporáneos y que sigue asombrando cada vez que un nuevo libro sale del famoso baúl a la luz pública. De hecho, se dice, que es el autor muerto que más publica.

Granada 23 de octubre de 2015


BIBLIOGRAFÍA CITADA

1) Pessoa, F:»Balança de Minerva» Paginas de Estética e de teoría e crítica literaria .(Pag42).Lisboa,Editorial Atica. 1994.

2) Pessoa, F: Carta a Casais Montero. en «Escritos íntimos,cartas e páginas autobiográficas».(Pag221) Lisboa, Publicaçoes Europa América, 1986.

3) Idem : Carta a Tia Anica.(Pag 127).

4) Idem :Carta a Gaspar Simoes.(Pag 178).

5) Idem :Carta a Hector e Henri Durville.(Pag 138).

6) Pessoa,F.:»Livro do Desassossiego» Vol I (p308,278,199,269) Lisboa, Editorial Presença,1991.

7) Pessoa F.: «Cartas a Cortes Rodriguez» (1915).»Carta a Mário Sá Carneiro»(1916) en «Escritos íntimos, cartas e páginas autobiográficas».(Pag 87 y 122 ) Lisboa, Publicaçoes Europa América 1986.

8) Pessoa,F.:»Paginas de estética e de teoría e crítica literaria» (Pag301,304,104,322)Lisboa,Editorial Atica, 1994.

9) Crespo, A:»La vida plural de Fernando Pessoa» Pag 300 Barcelona, Ed.Seix Barral,1988.

10) Pessoa F.: Cartas a Gaspar Simoes en «Escritos íntimos , cartas e páginas autobiográficas» (P192). Publicaçoes Europa América 1986.

11) Pessoa F.: Cartas a Cortes Rdguez en «Escritos íntimos, cartas e páginas autobiográficas». Publicaçoes Europa América(Pag 92).1986.

12) Pessoa F.:»Textos de Intervençao social e cultural».A ficçao dos

heterónimos. Publicaçoes Europa América, 1986.

13) Pessoa, F.: «Paginas de estética e de teoría e crítica literaria» (P304).Lisboa, Editorial Atica,1994.

14) Rita Lopes,T: «Pessoa por conhecer» Vol I Lisboa, Editorial Estampa, 1990.

15) Los heterónimos de Fernando Pessoa y la búsqueda de la estabilidad. María Xesus García, Tiburcio Angosto Saura. Revista de la AEN. Vol 19, No 69 (1999).

 


[1] Hay un versión previa de este relato, fechada un año antes, que tiene un carácter más charcotiano: un paciente es presentado a varios médicos y “sabios” el cual les cuenta un relato que coincide casi en su totalidad con la segunda versión.

[2] Guy de Maupassant y la enfermedad del S.XIX”. MARTÍNEZ ALONSO, B.; ANGOSTO SAURA, T. Archivos de Neurobiología, 1998; Vol. 61, no. 4, pag 261-276.

[3] Memorias de un enfermo de nervios. Ed Sexto Piso. “Nota sobre los lectores de Schreber”. Traducción de Roberto Calasso.

[4] Augusto Taborda de Vasconcelos .Antropografia de Fernando Pessoa. , Lisboa, 2.ªEd, 1973

[5] Jerónimo Pizarro. Escritos sobre Genio e Loucura. Editados por Imprensa Nacional- Casa da Moeda de Lisboa en 2006. Tres volúmenes.

[6] Un interno en un manicomio es, al menos, alguien/Yo soy un interno en un manicomio sin manicomio/ Estoy loco en frío/Estoy lúcido y loco/Estoy ajeno a todo e igual a todos/Estoy durmiendo despierto con sueños que son locura/Es porque no son sueños./Estoy así…/¡Pobre vieja casa de mi infancia perdida!/ ¡Quién te diría que yo me repeliese tanto!/¿Qué es de tu niño? Está loco./¿Qué es de quien dormía tranquilo bajo tu techo provinciano?/Está loco./¿Quién de quien fui? Está loco. Hoy es quien yo soy

[7] Bartleby y compañía. Enrique Vila Matas. Ed Anagrama.2000 pag91.

[8] Según Jerónimo Pizarro: El resultado de la edición por él dirigida es una obra más corta y dividida en dos fases de escritura: la centrada entre 1913 y 1920 cuyo primer autor ficcional sería Guedes, y una segunda entre 1929 y 1934, protagonizada por Soares. “La lectura es más clara. La primera parte tiene un estilo simbolista-decadente, más esteticista”, explica Pizarro. “La segunda parte es más sobria y similar al dietario, aunque siempre sobre la reflexión del tedio y la inacción, la perplejidad ante la condición humana, el escepticismo y el elemento de unión de Lisboa, clave de la atmósfera del libro. Pessoa es Lisboa”

[9] Extraño Extranjero. Robert Bréchon. Alianza Editorial. 1999

[10] Cadafaz de Matos,J:»Joaquim Seabra Pessoa ou o Engenho Sensivel». Porto, Fundaçao Eng.Antonio de Almeida,1988

[11] Movimiento artístico de vanguardia que se originó en Italia a principios del S. XX y que intenta romper con los valores estéticos del pasado reivindicando el futuro y con él la era de la técnica moderna, la velocidad, la violencia y las máquinas. El futurismo surge en 1909 con un manifiesto del poeta italiano Marinetti»

[12] El saudosismo representa una actitud humana ante el mundo, que tiene como base la saudade, considerada como el gran elemento espiritual definidor del alma portuguesa, algo que, según el poeta, testimonia la literatura portuguesa a lo largo de los siglos. La saudade es también en un ente metafísico que a su vez se corresponde con una doctrina política y social

[13] Aparecerá un gran poeta que colocará a un segundo plano la figura de Camões.

[14] Robert Brechon: Extraño Extranjero, pag116

[15] E. Moniz (1874-1955). Premio Nobel de Medicina en 1949. Psiquiatra y Neurocirujano, inventor de la lobotomía y la angiografía.

[16] Fernando Pessoa: entre génio e loucura. Impresa Nacional-Casa da Moeda. Vol.III,pag 47

[17] Se publica por primera vez a instancias de Pessoa en la revista Sudoeste (SW) en noviembre de 1935. El mes de la muerte de FP. Se puede encontrar en Poesias Completas. Ângelo de Lima. Ed Assirio&Alvim.2003

[18] Ha tener en cuenta que el Poema “Autopsicografía” (O poeta es un fingidor) Pessoa no lo escribió hasta el 1.04.1931 (J.Pizarro pag364)-

 

[19] J.Pizarro: Escritos sobre genio y locura. F Pessoa. Pag 303.

[20] Curiosamente está fechado en el manuscrito original el día 01.04.1931 que en Portugal es el día de las mentiras (Equivalente al día de los Santos inocentes. J.Pizarro. F.Pessoa:Escritos sobre Genio y Locura. Ed Acantilado.2013. pag364