Editorial número 30

por | Revista del CPM número 30

REVISTA DEL CENTRO PSICOANALÍTICO DE MADRID – Nº 30

 

Editorial

En esta entrega de la Revista recogemos artículos e intervenciones de muy diversa procedencia, con una preocupación común a casi todos ellos: la renovación de la experiencia analítica, la búsqueda y la formulación de propuestas que intentan articular una respuesta a los desafíos que la realidad actual demanda.

En primer lugar contamos con dos ponencias presentadas en el VII Congreso de la Sección de Psicoterapia Psicoanalítica, compartido esta vez con la Sección de Niños y Adolescentes de la FEAP, celebrados en octubre de 2015 en Zaragoza. La primera la firma Antón del Olmo, colega de Bilbao que habla de la importancia de la persona del terapeuta en el trabajo terapéutico y la necesidad de ampliar los niveles de escucha, en la línea de investigaciones sobre la contratransferencia. La problemática del encuadre interno del terapeuta así como el concepto de tercero analítico, son parte importante de su reflexión.

La segunda ponencia, también presentada en ese foro, corresponde a Pablo Juan Maestre, colega del Centro Psicoanalítico de Madrid cuyo texto titulado Qué queda en el quehacer diario actual, del psicoanálisis tradicional, mereció el premio del jurado del Colegio Oficial de Médicos al mejor trabajo presentado en el Simposio. Los terapeutas de hoy son descritos así por el autor: “contenemos, acompañamos, resituamos, reflexionamos, interpretamos cuando ello es posible, estamos, somos testigos, cómplices, dobles, atemperamos, aceptamos, construimos, metaforizamos, fantaseamos, figurabilizamos”. Es evidente que el análisis ha evolucionado, y que se hace necesario redefinir la función del terapeuta, desde aquel furor interpretandis que caracterizaba al psicoanálisis de finales del siglo XX: “Crear mundo psíquico se ha convertido en nuestro trabajo, dar representación a lo irrepresentable, trabajar con lo informe (Winnicott) y permitirle tomar su forma particular”. Así lo expresa el autor en este texto singular.

Tenemos la suerte de poder ofrecer la totalidad de las intervenciones del XX Congreso del Centro Psicoanalítico de Madrid celebrado en Granada los días 23 y 24 de octubre del pasado 2015. La primera mesa del congreso –Psicoanálisis y Literatura, presentado por nuestra compañera Lola López Mondéjar (analista y escritora), y probablemente al calor de su propuesta sobre la Función Autor – que podemos leer en su libro Una espina en la carne. Psicoanálisis y creatividad –, contó con la participación de Tiburcio Angosto, psiquiatra y ensayista, que nos presenta al gran autor lisboeta Fernando Pessoa en toda su dimensión hipocondríaca, preocupado por su neurosis, al tiempo que polemizando con la psiquiatría lusa del momento. El texto está en la mejor línea clásica del análisis aplicado a la literatura. En este mismo contexto interviene José Antonio Rojo, psiquiatra y colega del C.P.M., que revisa exhaustivamente la literatura, desde un ángulo apasionante para los que comparten la pasión de la lectura con el oficio de la salud mental: los escritores suicidas. Su texto se titula ¿Merece la pena escribir? Relación entre creatividad, enfermedad mental y suicidio, y en él se pregunta por las razones de la escritura, también por los peligros de la misma. Su recorrido abarca ejemplos desde el artista islandés, que declara que hace arte para no volverse loco, hasta Albert Greco cuya obra postrera será su propio suicidio. Carla Weber, psicoanalista afincada en Milán, nos ofrece un precioso texto en el que nos muestra la poesía presente en la relación terapéutica, con su potencialidad creadora para aglutinar el cuerpo, el lenguaje y las emociones. Nora Levinton, en un texto muy personal, aborda el espinoso asunto de la verdad y la ficción en la psicoterapia, en las historias que reconstruimos con los analizantes. “Somos memoria, nuestra identidad se asienta básicamente en una capacidad, que como tantas otras se va deteriorando con la edad” dice la autora. A este propósito vale reseñar las reflexiones de George Steiner en Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento, donde contrapone pensamiento y lenguaje, siendo el primero un buscador infatigable de la verdad, está condenado a tropezar con el lenguaje, para el cual es “enemigo del ideal monocromo de la verdad”, un lenguaje saturado de ambigüedades, que no cesa en su lucha de controlar el pensamiento. Finalmente la propia coordinadora, Lola López Mondéjar, nos brinda un apretado resumen sobre el tema de la creatividad, en el que explica su tesis sobre la función autor. Para nuestra colega, la función autor es un proceso de elaboración y restitución subjetiva que generará una neogénesis, un nuevo nacimiento psíquico. Más allá de la vieja problemática freudiana sobre la sublimación, la autora recoge testimonios de escritores, ensayistas, psicoanalistas y filósofos para pergeñar un texto que intenta aunar el origen traumático de la creación junto a su función terapéutica. Desde el Barón de Munchausen hasta el último gran representante de la Escuela de Frankfurt – A. Honneth -, pasando por psicoanalistas como Jessica Benjamin Lola López va desgranando elementos para construir una elegante argumentación sobre los múltiples aspectos con los que el autor genera una identidad textual que suple las fallas de la identidad subjetiva.

La segunda mesa de Granada pretende ofrecer una panorámica del psicoanálisis actual, su título Perspectivas diversas en el psicoanálisis contemporáneo. En ella destacan las intervenciones de Daniela De Robertis, analista romana que nos ofrece un modo de entender y de trabajar con los sueños que supone una renovación de la perspectiva clásica freudiana. Dice De Robertis: “el sueño, como indicador del perfil de la persona, asume un valor diagnóstico: nos dice cómo es y como está el sujeto, de modo que los sueños que el paciente cuenta a lo largo del análisis representan un tipo de diagnóstico in progress, mejor dicho, de autodiagnóstico in progress”. Su texto combina la vocación teorética con un fuerte arraigo en la clínica.

Cristina Nunes es miembro de la Asociación Portuguesa de Psicoanálisis, su texto El modelo tectónico de la mente. Nunes nos hace recordar la referencia fundamental de Freud al trabajo del analista como el de un arqueólogo. En su ensayo la autora llevará hasta sus últimas consecuencias el paralelismo entre el modelo pulsional y la estructura terrestre y su lugar en el cosmos. Así, plantea una articulación posible entre la teoría pulsional y la relacional, en la línea de otros grandes textos que tratan de aunar lo intrapsíquico y lo intersubjetivo. En palabras de la autora lusa: “Así como las transformaciones de la Tierra están influidas y codeterminadas por el encuentro entre la dinámica de sus fuerzas interiores y el sistema solar/universo, también el desarrollo de la personalidad está codeterminado por el encuentro entre la pulsión y el objeto, entre la dinámica de las fuerzas internas y el sistema relacional, en búsqueda continua de un equilibrio indisociable de dos polos que se atraen apasionadamente”.

Por su parte la italiana Mabel Gotti, siguiendo con las metáforas geográficas nos trae un diálogo de frontera, en el cual nos pone al día con una exhaustividad encomiable, de los avances en esa frontera entre el psicoanálisis y la neurociencia. Su texto: Diálogos de frontera: perspectivas psicoanalíticas contemporáneas y de neurociencia. Complejidad, oportunidades y perspectivas de encuentro, recorre de modo detallado los diálogos entre ambas disciplinas con un espíritu que declara: “propongo algunos puntos de reflexión, destacando los aspectos críticos y las oportunidades de proceder, en un terreno de comparación y de potencial de desarrollo para ambas perspectivas”. La autora florentina se muestra gran conocedora de todo el vasto material que ha confrontado ambas disciplinas, desde el conocido internacionalmente de origen anglosajón y norteamericano, hasta el más ignorado por la mayoría, procedente de autores italianos. Su conclusión es esperanzadora: “En definitiva, podemos decir que se ha iniciado el diálogo, las zonas fronterizas comienzan a ser habitadas y exploradas, con todos los problemas y dificultades específicas de un proceso continuo”.

Concluyó la mesa nuestro compañero Rómulo Aguillaume, ex-presidente del Centro Psicoanalítico de Madrid, que tituló su entrega Ortodoxia, ideología y confusión en la práctica psicoanalítica. Se trata de un trabajo en el que prosigue una de las líneas de reflexión preferida por nuestro colega. Su presentación lo denota, cuando nos remite a su primera exposición al respecto, presentada en Madrid ya en 1984, en el Congreso internacional de IFPS. Aunque con su espíritu burlón nos puede llevar a engaño: “mi intención es reflexionar brevemente sobre la imbricación entre teoría, práctica e ideología y contribuir, en la medida de lo posible, a la confusión reinante”, si no somos unos incautos (non dupes, decía Lacan), no erraremos en considerar su trabajo de una estricta seriedad. Ahondando en una problemática que también abordó en el congreso de Bilbao de 2013, Aguillaume habla de dos psicoanálisis, aquel de vertiente siempre más intelectual, teórica, frente al pragmático, clínico, terapéutico. “¿Qué nivel de diálogo puede haber entre quien considera el yo y su fortalecimiento como meta terapéutica y quien considera el yo como una impostura y asiento de las relaciones imaginarias?” se pregunta R. Aguillaume, a propósito de las encrucijadas en las que se distinguen los distintos modos de entender el psicoanálisis.

En una defensa del libre pensamiento y la tolerancia, el autor nos advierte del peligro: “las distintas teorías reclaman para sí la totalidad del conocimiento y el sujeto que la ostenta es el que se considera psicoanalista. Solo es posible mantenerse en esa posición convirtiendo el psicoanálisis en una ideología”. De uno de estos duelos, de estas confrontaciones fratricidas, fuimos testigos en el Megarón de Atenas, cuando el aire se cortaba en aquel debate mantenido por Julia Kristeva y el ya fallecido Daniel Stern, debate en el cual, los dos psicoanálisis que representaban sólo compartían, según palabras de Kristeva, el color del traje que vestían.

Dos comunicaciones libres completan el material perteneciente al congreso de Granada, la primera, de Sara Maccario, psicoanalista de Bergamo, lleva por título Psicoanálisis: el lenguaje universal de la estructura psíquica, es una apasionada defensa de la idoneidad del psicoanálisis como método para la comprensión del psiquismo. Así nos dice que el psicoanálisis es “un lugar que el psicoanalista ha encontrado y aprendido a conocer asomándose al su propio mundo psíquico sumergido, encontrando la universalidad de dicho lenguaje”. El psicoanálisis aparece entonces como el gran decodificador de la experiencia inconsciente, pero al tiempo la autora no deja de lado el otro gran aspecto omnipresente, la problemática del afecto, como ya rescató Green. De manera que nos describe al analista en su función: “tratando de sostener y contener ese malestar sin forma: una experiencia de metabolización afectiva, que va a crear relaciones futuras para poder afrontar situaciones confusas sin controlarlas inmediatamente y delimitarlas cognitivamente”. Simone Maschietto, psicoanalista de Milán, en su trabajo trata de aunar esas dos dimensiones omnipresentes en la caracterización del psicoanálisis, que reciben diversos nombres, digamos la intuitiva o artística y la heurística o científica. Aprovecha el autor para preguntarse por el alejamiento del psicoanálisis respecto de las instituciones de salud mental italianas. Una problemática muy presente en los debates actuales sobre el presente y el futuro del psicoanálisis.

Y precisamente sobre el futuro del psicoanálisis versa el trabajo de título apocalíptico – La inevitable desaparición del psicoanálisis –, de Rafael Arroyo, colega perteneciente al Centro Psicoanalítico de Madrid, que en la sección de Microensayos nos ofrece una reflexión intensa y a tono con el resto de aportaciones. Según Arroyo: “el psicoanalista de hoy [está] abocado a trabajar en una sociedad líquida, de vínculos inestables y compromisos efímeros”. Ello nos lleva inevitablemente a volver a poner en cuestión los fundamentos clásicos del psicoanálisis: “En definitiva tanto pacientes como profesionales, limitados por las condiciones en que deben encontrarse, ponen hoy en tela de juicio aquellos elementos que otrora fueron definitorios del psicoanálisis”. Pero precisamente para volver a reivindicar el carácter genuino e insustituible de la experiencia analítica: “Pero hablemos de inconsciente, transferencia y pulsión, o de vínculo, memorias y neuronas espejo, será el trabajo psíquico del analista, desplegado en el íntimo y genuino encuentro con el paciente, el que garantice el carácter analítico del proceso”.

Este número recoge intervenciones provenientes de espacios geográficos diferentes (Lisboa, Madrid, Murcia, Milán, Roma, etc.) , confiamos que estas aportaciones, ayuden a ofrecer una visión acertada de las preocupaciones teóricas, clínicas e institucionales de los psicoanalistas de hoy.

El editor.

Esteban Ferrández