Amor y posición del analista en los traslados modernos

por | Revista del CPM número 18

Trabajo modificado del leído en el XV Forum de Psicoanálisis IFPS,
realizado en octubre del 2008 en Santiago de Chile.

 

Amor y posición del analista en los traslados modernos*
(Amor de transferencia y posición del analista en las migraciones.modernas

“La única subversión psicoanalítica es la del sujeto cuando asume su deseo” (Ulloa, 1995, p.21).

 

Desde el psicoanálisis estamos pensando en los cambios que la época provoca en la subjetividad, pero… ¿Que-hacer con las que impone en los análisis? En la instalación de la transferencia, en los inicios y continuaciones de análisis, en los encuadres, en la técnica?

Pregunta que la clínica me impuso, y siguiendo la ética de la posición del analista, del caso por caso, de no retroceder ante los “dioses del averno”, me encontré llevada a intentar contestar, mientras continuaba la dirección de una cura que se fue acercando a los caminos del deseo, a la vez que se alejó de la pulsión desenfrenada o la angustia extrema con un novedoso encuadre. Después de todo…el psicoanálisis inventó un nuevo amor, el de transferencia; por qué no podría seguir inventando mientras mantenga el trabajo con el inconsciente y la posición ética del analista?

¿Qué posición del analista para la subjetividad de esta época?
Globalización, medios de comunicación ultrarrápidos, chat y educación a distancia gracias a la realidad virtual, blogs, fotologs , facebook, reality shows, computadores que reconocen los sentimientos, liberalidad sexual, avances científicos y tecnológicos convierten a esta época en una diferente a la represiva victoriana en la cual Freud describe el inconsciente y el psicoanálisis. Época de ocaso de los ideales y de inexistencia del Otro garante.

Estamos en la “era líquida”, al decir de Bauman, en la que todo cambia, todo se transforma, nada se mantiene mucho tiempo en la misma forma, todo termina rápido y sin dolor, con anestesia.
Época de lo vertiginoso, y lo desechable, lo que no sirve se cambiaparece haberse trasladado a las relaciones humanas y al cuerpo.

Continuar con el análisis al migrar cuando el amor de transferencia se ha instalado porque la posición del analista ha operado propone un desafío a la época. Más aún, si, como efecto tal vez de la misma era ya se ha cambiado de analista y de país varias veces en la vida.
Nos hemos convertido en nómades a pesar de ser esencialmente sedentarios en este mundo postmoderno.Se ha descrito en relación a la migración una sensación de “desarraigo”, como si fuera un “traumatismo de transplante”, y despojo de elementos fundamentales de la identidad, como el ser reconocido, ser necesario para otros. Hay un estado de desamparo, el “Hilflosigkeit” freudiano, helplessness. “Para el adulto, el estado de desamparo constituye el prototipo de la situación traumática generadora de angustia” (Laplanche, 1971, pág.94).

Desubjetivización en la clínica, sostener tiempo de entrevistas para favorecer la entrada en análisis y la instalación de la transferencia
La entrada en análisis puede requerir mucho tiempo de entrevistas en este panorama, en el cual el modo de presentación de muchas personas que nos consultan es a través de manifestaciones corporales del malestar psíquico “el cuerpo es el escenario donde las más diversas manifestaciones acontecen, aparecen, como disociadas del sujeto que lo habita, a lo que me refiero como desubjetivización en la clínica”. (Cassan, 2001,2004). Somatizaciones, malestares situados en el cuerpo, en ciertas zonas corporales que no responden al ideal de perfección o belleza de la época. Acting out, pasaje al acto, angustias extremas, inhibiciones, clínica de las impulsiones (anorexia-bulimia, obesidad, adicciones, actos violentos, auto mutilaciones, cirugías estéticas reiteradas). Consultan, hasta enuncian que quieren analizarse, sin embargo la formulación de preguntas acerca de los síntomas del tipo: “¿porqué me pasa lo que me pasa?”, “¿qué tengo que ver yo en lo que me pasa?”, momento de comienzo del análisis de acuerdo a la teoría-técnica lacanianas requiere de un trabajo en el cual pienso que la posición del analista es fundamental.

“Ante esta clínica, en la cual la transferencia no se instala rápidamente, el sostenimiento del tiempo de entrevistas y la posición del analista en ellas es fundamental para posibilitar una demanda de análisis. La analizabilidad del paciente muchas veces no solo depende de su discurso al consultar sino que también de lo que de éste escucha y puntúa el analista. “(Cassan, 2007)

Freud señaló que todo lo que obstaculiza la prosecución del tratamiento es una resistencia. (Freud, 1912). De lo anterior, se deduce que no solo el paciente sino también el analista podría tener resistencias al proceso.

La clínica es soberana
El paciente al que me referiré además de tener varias de las características antes mencionadas; era podríamos decir…internacional. Nació en un país Europeo, vivió toda su vida en uno sudamericano, ahora estaba en otro y partía una vez iniciado su análisis a Australia, en un período de intensa transferencia y trabajo.

Llegó con el siguiente discurso: “No sé que me pasa, estoy muy distinto a como yo era, no estoy contento en ningún lado, siempre estoy cansado, me duele la cabeza, la espalda, todo… ando siempre angustiado, no puedo estar tranquilo. Me he cortado para aliviarme. A veces me parece que me voy a volver loco”. “Ya consulté tres psicoanalistas y no iba a consultar ninguno más, pero me dieron tu nombre dos personas por distintos lados y mi amigo casado insistió mucho que te venga a ver, aunque me dijo que no sabía si eras psicoanalista, pero que tenía algo parecido a lo mío… y lo habías ayudado mucho en su vida amorosa” “¿Eres psicoanalista?” “Yo te busqué en internet…sé varias cosas tuyas, que cursos diste, leí algo que escribiste, pero eso no dice nada…” “Yo no sé si vas a poder conmigo, no sé si nadie va a poder conmigo…”
El análisis comienza, muchas entrevistas más tarde con un sueño revelador, después de señalarle: “Si nadie va a poder contigo, tú tampoco?”.
La relación consigo mismo, con su cuerpo y con otros, viraba y repentinamente había que interrumpir este análisis por traslado a otro lugar de residencia por motivos laborales, el amor de transferencia instalado continuaba.
Propone volver al país en un tiempo y tener algunas entrevistas más. Luego de éstas, convenimos privilegiar la continuidad del análisis a pesar de la distancia, con el encuadre posible, alternando el uso de la voz con períodos de análisis presencial como “Tranche de análisis”.
El uso de la voz, el mismo instrumento usado en el diván, a través de teléfono sin costo (Skype) o de bajo costo en su defecto, de él era la responsabilidad de llamar así como lo era de llegar a la consulta. El resto del encuadre permanecía invariable, hasta un diván-cama en el que se recostaba para hablar en el íntimo recinto que eligió.
Recostamos al paciente en el diván, con lo cual la mirada se evita, la voz y las palabras son lo fundamental. La voz es el instrumento de trabajo en la cura analítica, el canal del deseo que nos constituye a través del lenguaje.

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Encuadre variable ético
Diferentes motivos ligados a la formación de analistas que no serán analizados aquí favorecieron que, en determinado momento de la historia del psicoanálisis que podemos situar entre 1939 y 1950 aproximadamente, el encuadre rígido y “para todos por igual” fuera considerado como factor fundamental. Siendo el psicoanálisis una clínica del “caso por caso”, ¿por qué la cantidad de sesiones semanales por ejemplo pasaba a ser para todos por igual? ¿Por qué la imposibilidad de atender a dos miembros juntos de una misma familia? ¿Por qué la diferencia en análisis y psicoterapia analítica de acuerdo a la cantidad de sesiones que se atiende por semana a un paciente o de si se recuesta o no en diván? ¿Dónde está la diferencia entre un proceso analítico y uno que no lo es? ¿Qué es lo que marca la clínica de cada analista? ¿Qué de la praxis de cada analista marca su singularidad? ¿Desde qué lugar hace sus intervenciones?

Los que trabajamos con tiempo y encuadres variables cuando lo creemos pertinente, trabajamos a veces con pacientes que vienen de lejos, con varias sesiones juntas en un corto período de tiempo, lo que se llama”tranche de análisis”. También atendemos a pacientes angustiados en ocasiones por teléfono, “caso por caso”

Marie Langer, una de las importantes fundadoras del psicoanálisis en la Argentina; fue una de las supervisoras clínicas de Fernando Ulloa .Ella le pidió que fuera su analista en un momento de mucha “tristeza” por la muerte de su marido y la ruptura institucional. En un principio él no quería aceptar. La primer vez que la escuchó en una conferencia dictada mientras era presidenta de la APA, dijo que cuando un colega amigo le pedía una hora, ella comentaba a su marido: “un amigo menos”. Sin embargo, ese ”atípico proceso para nada desmintió ni el análisis ni la amistad”. Le tocó asistirla en su muerte, y hablar en un homenaje. Cuenta en su libro Novela clínica Psicoanalítica que Marie Langer había contestado a una periodista, dos años antes de su muerte, la pregunta acerca de quien era ella de este modo: “Quizás una mujer vieja, una mujer de setenta y cuatro años. Tal vez una judía errante, y no sé si está bien o mal, que ha vivido en muchos lugares. Una médica graduada en Viena, que a pesar de haber vivido en muchos lugares, ha adoptado la condición de latinoamericana” (Ulloa, 1995, p.143). Marie Langer pensaba no analizar amigos, sin embargo se lo pide a Ulloa, dada su situación vital. Habrá influido su condición de haber vivido en muchos lugares diferentes al de nacimiento? Habrá influido el “estar “ psicoanalista de Ulloa para que ella lo elija y para que él acepte?. Atípico proceso, lo nombra. Proceso al fin.

La posición del analista como concepto fundamental para la praxis
Definir y revisar que hacemos cuando analizamos, qué escuchamos, cuándo intervenimos y porqué. Dar cuenta del trabajo que se realiza en la soledad de la consulta, ha sido y sigue siendo desde la creación del psicoanálisis una de las tareas insoslayables de todo analista practicante, independientemente de la teoría ó escuela ó subdivisión de institución nacional o internacional a la que se adscriba, en las diferentes modalidades existentes. Sin embargo, creo que hay múltiples diferencias en los modos de analizar de cada analista, no sólo porque la clínica en psicoanálisis es siempre del “caso por caso” sino porque de acuerdo a la teoría bajo la cual cada analista trabaje, el tipo de supervisión que tuvo, y sobre todo del propio recorrido de análisis habrán ciertas marcas en él que influirán en la dirección de las curas que dirija.
La técnica psicoanalítica ha sido motivo de múltiples reflexiones a través de los años y desde que su creador nos relatara con magistral detalle y espontaneidad los modos en los cuales operaba e iba creando la teoría en relación a la clínica. Sabemos de los encuadres flexibles, el análisis de Juanito a través del padre, sus cartas posteriormente consideradas como parte de su autoanálisis, las curas condensadas en el tiempo que el paciente podía permanecer en Viena, y tantos otros ejemplos a lo largo de su obra en los cuales lo fundamental no es el encuadre. Freud no ponía el acento en encuadres rígidos. Tampoco llama de este modo a la posición del analista sin duda que estaba fuertemente arraigada en él; empuje a investigar el inconsciente.

Ante la pregunta que me hago: “Qué es lo fundamental en los análisis? La ética y posición del analista me respondo. Es así como hace años, comencé a formular a partir de mi clínica una hipótesis, hoy título de un trabajo en elaboración que es la siguente: “La posición del analista como concepto fundamental para la praxis de una clínica psicoanalítica Lacaniana”. Las preguntas subyacentes fueron ¿qué posición ó función le corresponde al analista en la cura? ¿desde qué lugar opera?, ¿qué lo sostiene en ese lugar o posición? ¿qué quiere un analista?

Posic. del analista
Freud compara a la cura con el juego de ajedrez, sin embargo no explicita que función o posición o estrategia debe tener ahí el analista. En sus trabajos sobre consejos técnicos da sobre todo prescripciones negativas, como no tener demasiada ambición terapéutica, no querer el bien, curación o felicidad del paciente a cualquier precio, no creerse el salvador, padre o madre, pero no dice que lugar debe ocupar o querer el analista en su función de tal. Sin embargo creemos que reflexiona sobre este tema en sus trabajos clínicos y otros a pesar de no nombrarlo de este modo.
Lacan se refiere a la posición del analista en muchos momentos a lo largo de su obra.
Pasión de leer el inconsciente, posición ó función de quien solo desea lo que en su posición debe desear, analizar. La posición del analista es el lugar que ocupa en la cura, de objeto a, causa de deseo. Es la posición del que solo sabe que su saber-hacer se trata de saber leer el inconsciente.

La posición del analista es una cuestión de lugar, de estructura, de función que se cumple en ese lugar de la estructura. La posición del analista es el punto pivote, dice Lacan de lo que está en juego en la cura, consiste en hacer advenir un saber no sabido en el analizante. Podemos relacionar lo anterior con lo que Freud dice en Observaciones sobre el amor de transferencia, acerca de que el analista debe vincularse a la persona del paciente para luego arrancarlo (a
bzwingen) de su lugar
(Freud, 1914). Arrancarlo de su lugar haciendo pivote, palanca? La posición del analista es lo que favorecerá un cambio de lugar o posición en el sujeto.
Si la posición del analista es una cuestión de lugar y lo que favorece es un cambio de posición en el analizante estamos hablando de lugares o posiciones. El lugar que el analista adopte en la cura será el que propiciará o no que el saber advenga en el analizante, que sea arrancado de su lugar. Este planteamiento deja enunciada una ética para el analista en la cura.
La posición del analista implica sostener la castración y la neutralidad del lado del analista, ocupar el lugar de objeto, objeto a, causa de deseo. No ceder ante su deseo de analizar. No actuar como amo, ni como sujeto deseante, dividido en términos lacanianos. Implica ser causa y soporte de la hiancia que permite el deseo del otro. Esta posición implica dejar de lado los propios pensamientos para ponerse “en posición” de atención flotante, en función de analista que deja de lado su subjetividad ya que en el análisis hay un solo sujeto, el analizado. Su inconsciente es el que debe desplegarse, y el analista solo debe favorecer esto, haciendo “silencio en sí” ya que ex-siste al inconsciente y es parte de la estructura del analizante

Ser o estar psicoanalista Analista como posición o función
Fernando Ulloa, un grande del psicoanálisis, la salud mental y los derechos humanos de Argentina, fallecido este año, el viernes 30 de mayo de 2008 a los 84 años a quien no quiero dejar de homenajear hoy, reconocido por las diferentes corrientes psicoanalíticas por su práctica como psicoanalista y sus conceptos teóricos –cultura de la mortificación, numerosidades sociales, pensamiento crítico, ternura y crueldad, encerrona trágica- entre otros.En su libro Novela Clínica Psicoanalítica. Historial de una práctica aludea estar psicoanalista en lugar de ser, como una función, que “aunque a veces es demandada en realidad no es bien tolerada” (Ulloa, 1995, p.13), y acarrea una inmensa responsabilidad individual y social.
Agradezco al participante, de quien lamentablemente desconozco su nombre que al exponer este trabajo en al Forum de Psicoanálisis me hizo la pregunta de cómo era eso de “Estar” psicoanalista, ya que si uno está en un lugar, no puede estar en otro, decía.
Pregunta de las “buenas”, que hacen pensar. Creo que cuando uno lleva muchos años ejerciendo esta praxis, empieza a “estar” psicoanalista…como algo que empieza a ser inseparable de nuestra persona; y sin embargo es deseable que cada quien pueda elegir, con el grado de libertad posible, cuando “estar” como sujeto, y no como objeto a . Es cierto, si uno está en un lugar no puede estar en otro… hay que elegi!.
Creo que éste es el desafío “Como estar psicoanalista y no morir en el intento”
Cómo permanecer en la posición del analista cuándo estamos actuando como tales, y tal vez agregaría…”cómo no serlo cuando no somos convocados como tales” son algunas de las reflexiones y de los interrogantes que este maravilloso arte que es cada experiencia de análisis me interroga al operar, aún.

Fin

* Dra Cinthia Cassan
ICHPA, Sociedad Chilena de Psicoanalisis
Santiago de Chile
cinthcass@vtr.net

 

Referencias

Cassan, C. (2001). Desubjetivización en la clínica. Maternidad y paternidad en la cultura tecnológica del siglo XXI .Trabajo presentado en las Jornadas de los Foros Psicoanalíticos, Buenos Aires, Argentina. (Inédito).
————————- (2004).Cuerpos Modernos. Gradiva. Vol 6.Num 1, 25-32.
————————- (2007) Por amor a Gradiva. Jensen-Freud-Dalí. Gradiva. Vol 8. Num 1, 9-21.
————————- (2008) Adiós a un grande. Homenaje a Fernando Ulloa. (1924 – 2008)
Freud, S. (1912). Sobre la dinámica de la Transferencia. En Strachey, J. (1980) Sigmund Freud. Obras Completas. Tomo XII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
————————- (1912). Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico. En Strachey, J. (1980) Sigmund Freud. Obras Completas. Tomo XII. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
Gomez, A. (1999) La voz, ese instrumento… Barcelona: Gedisa.
Lacan, J. (1931-1980)Obras Completas en CD Room, Tiresias.(2000) Contiene textos Editados de Paidós y Traducciones Versión Completa de la Escuela Freudiana de Buenos Aires
Laplanche, J; Pontalis,J (1981) Diccionario de psicoanálisis. Barcelona: Labor.
Nasio, J.(1996) Cómo trabaja un psicoanalista. Buenos Aires: Paidós.
Ulloa, F. (1995). Novela clínica psicoanalítica. Historial de una práctica. Buenos Aires: Paidós.